ESTADOS UNIDOS PREPARA PRUEBAS DE UN DISPOSITIVO QUE PROVOCA CALOR INTENSO PARA USO FRONTERIZO

El Departamento de Defensa de Estados Unidos autorizó al Departamento de Seguridad Nacional a utilizar temporalmente un sistema conocido como Active Denial System, o Sistema de Denegación Activa, para realizar pruebas y evaluar su posible utilización en operaciones relacionadas con la frontera. El dispositivo, descrito como un “rayo de calor”, está diseñado para producir una intensa sensación térmica sobre la piel y hacer que las personas se alejen del área donde se aplica.
El sistema utiliza ondas electromagnéticas de alta frecuencia que calientan la superficie de la piel. Según la información publicada sobre la tecnología, puede generar una sensación de dolor intenso y provocar una reacción de rechazo, aunque el efecto suele disminuir después de que cesa la exposición. Su funcionamiento es distinto al de un arma convencional que dispara proyectiles, pero eso no significa que esté exento de riesgos o que su utilización sea inocua en todas las circunstancias.
La autorización contempla un periodo de préstamo de siete meses para realizar ensayos y estudiar su posible uso. La medida no confirma que el dispositivo ya esté operando de manera habitual en la frontera ni que exista una fecha definitiva para su despliegue. La responsabilidad de su operación y de las tácticas de uso correspondería a las autoridades de Seguridad Nacional, de acuerdo con los reportes publicados.
La tecnología fue desarrollada décadas atrás para tareas de control de multitudes. Su posible incorporación a operaciones fronterizas ha reavivado cuestionamientos sobre la proporcionalidad del uso de la fuerza, la supervisión de los agentes y las condiciones en que podría emplearse. Entre las preocupaciones se encuentran el riesgo de lesiones, las reacciones de pánico y la posibilidad de que una multitud se desplace de forma descontrolada.
También existe un debate sobre la necesidad de incorporar este tipo de tecnología a las operaciones fronterizas, especialmente cuando deben evaluarse sus beneficios, limitaciones y posibles consecuencias para las personas expuestas. Antes de cualquier utilización operativa, resultan relevantes los protocolos, la capacitación de los responsables y los mecanismos para investigar eventuales incidentes.
Por ahora, el anuncio se refiere a pruebas y a una posible utilización futura, no a un despliegue confirmado. La evolución del programa permitirá conocer si las autoridades consideran viable el sistema y bajo qué condiciones podría incorporarse a sus procedimientos de seguridad.




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