MÉXICO CUBRIRÁ CON IMPORTACIONES MÁS DE LA MITAD DEL MAÍZ QUE CONSUME

La producción nacional de maíz no alcanzaría a cubrir ni la mitad de la demanda mexicana durante 2026. Las estimaciones del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas, citadas por El Economista, proyectan una cosecha de 23.5 millones de toneladas frente a un consumo de 48.2 millones. Esto equivale a una autosuficiencia de apenas 49 por ciento y coloca a las importaciones como una pieza central para abastecer el mercado.
La brecha entre producción y consumo se ha ampliado en los últimos años. En 2017, México produjo alrededor de 27.7 millones de toneladas y consumió 40.3 millones, por lo que la producción nacional representaba cerca de 69 por ciento de la demanda. Para 2026, la cosecha estimada es menor, mientras que el consumo creció de manera considerable.
El GCMA calcula que las importaciones podrían alcanzar 24.8 millones de toneladas al cierre del año, un volumen que supondría un nuevo récord. Entre enero y julio ya se habían comprado en el exterior 14.72 millones de toneladas, 7.4 por ciento más que durante el mismo periodo de 2025.
Los especialistas atribuyen la caída de la producción a varios factores: el encarecimiento de fertilizantes, semillas y combustibles; la reducción de la superficie cultivada; las dificultades de financiamiento; los precios internacionales bajos y las condiciones climáticas adversas. También advierten que muchos productores carecen de seguros agrícolas suficientes y de certidumbre para comercializar sus cosechas.
El director general del GCMA, Juan Carlos Anaya Castellanos, señaló que se requiere una política nacional de maíz de largo plazo que incluya créditos, seguros, coberturas de precios, agricultura por contrato, tecnificación, semillas mejoradas y asistencia técnica. El académico Samuel Sarmiento Gámez, de la Universidad Autónoma de Sinaloa, planteó además fortalecer el financiamiento directo a los agricultores y recuperar mecanismos de comercialización que les permitan reducir riesgos.
El problema también tiene una dimensión estructural: según las estimaciones citadas, 82 por ciento de los productores cultivan menos de cinco hectáreas de temporal, con un rendimiento promedio de 2.5 toneladas por hectárea. Además, entre 2018 y 2026 se habría dejado de cultivar alrededor de 17 por ciento de la superficie destinada al maíz.
La dependencia de las compras externas expone al país a cambios en los precios internacionales, costos de transporte y condiciones comerciales.
Aunque los programas de apoyo al campo pueden aliviar parte de la presión, los especialistas consideran que deben acompañarse de acciones que aumenten la productividad y hagan rentable la actividad agrícola.
El maíz es uno de los alimentos fundamentales de México y también un insumo para distintas cadenas productivas. La cifra de autosuficiencia de 49 por ciento vuelve a poner sobre la mesa el reto de fortalecer la producción nacional sin descuidar el abastecimiento y la estabilidad de precios para los consumidores.




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