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TEXAS IMPULSA EL CORREDOR INTEROCEANICO PARA AGILIZAR MOVIMIENTOS

  • Zona Política
  • hace 6 horas
  • 2 Min. de lectura

LAREDO, Texas. Durante décadas, el Canal de Panamá ha sido la arteria central del comercio marítimo entre Asia y la Costa Este de Estados Unidos. Sin embargo, los cambios recientes en el comercio global —congestión, restricciones climáticas, mayores tarifas y una creciente presión por resiliencia logística— están llevando a empresas y gobiernos a repensar cómo, por dónde y con qué nivel de certidumbre se mueven las mercancías.


En ese nuevo contexto, México y Texas emergen como una alternativa estratégica, no para reemplazar al Canal de Panamá, sino para complementarlo y aliviar sus cuellos de botella estructurales. El corredor Asia–Manzanillo–Port Laredo–Estados Unidos representa una ruta multimodal capaz de ofrecer mayor previsibilidad, flexibilidad operativa y tiempos competitivos para el comercio transpacífico con destino al mercado estadounidense.


Este esquema será presentado y analizado a profundidad durante el Global Trade Summit 2026, que se llevará a cabo en Laredo, Texas.


El Canal de Panamá seguirá siendo una infraestructura clave —e incluso obligatoria— para embarques con contratos anclados a puertos específicos de la Costa Este, mercancías que requieren mínima manipulación o cadenas que privilegian el tránsito completamente marítimo. En estos casos, los exportadores deberán seguir planificando con sus forwarders reservas anticipadas, ventanas de tránsito y esquemas de reruteo ante contingencias.


Sin embargo, para un volumen creciente de carga asiática, la ruta vía México ofrece una alternativa viable y estratégica, especialmente para empresas que buscan reducir riesgos climáticos, diversificar rutas y optimizar su costo total puesto en destino.


Manzanillo: la puerta transpacífica de México


El Puerto de Manzanillo, responsable de más del 40 % de la carga contenerizada de México, se consolida como el punto de entrada natural para mercancías provenientes de China, Corea del Sur, Japón y el Sudeste Asiático. Actualmente en expansión hacia una capacidad superior a 10 millones de TEU, Manzanillo combina conectividad marítima con una red terrestre robusta.


Desde la costa del Pacífico mexicano, los contenedores pueden desplazarse por ferrocarril o autotransporte hacia el norte del país, aprovechando corredores logísticos que conectan con Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, hasta alcanzar la frontera con Texas.


Esta integración convierte a Manzanillo no solo en un puerto marítimo, sino en el primer eslabón de un sistema intermodal continental.


Una vez en la frontera, Port Laredo desempeña un papel decisivo. Más que un punto de cruce, este puerto interior se ha consolidado como el principal nodo terrestre de comercio internacional del hemisferio occidental, concentrando el mayor intercambio binacional de camiones y ferrocarril entre México y Estados Unidos.


Su fortaleza no radica únicamente en infraestructura, sino en capacidad operativa, experiencia aduanera y coordinación binacional. La especialización de sus agentes aduanales y operadores logísticos en sectores de alta complejidad —como el automotriz, autopartes y manufactura avanzada— permite procesar contenedores con altos estándares de cumplimiento, seguridad y trazabilidad.

 
 
 

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