SE PERDIÓ LA TRANQUILIDAD EN QUERÉTARO CON EL ATAQUE AL BAR CANTARITOS

De acuerdo con las cifras oficiales del Sistema Nacional de Seguridad, entre enero y septiembre de este año suman 129 asesinatos en el estado de Querétaro, un leve descenso en comparación con el mismo periodo del año anterior (139), que terminó con 179 casos. Mientras que, de acuerdo con datos del INEGI en su Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), el 38.3% de la población mayor de 18 años consideró durante el tercer trimestre de 2024 que vivir actualmente en su ciudad era inseguro, un descenso respecto del 42.2% registrado en el trimestre previo.
Sin embargo, sucesos como el del sábado pasado 9 de noviembre en el bar Cantaritos contrastan con los datos que hablan de una mejora de la situación de seguridad en Querétaro, y van más en la línea de otro dato del INEGI que asegura que también un 63% de los queretanos mayores de edad consideran que la inseguridad es el principal problema que enfrenta su estado.
“Claro que lo sucedido en el bar Cantaritos es algo que nos afecta mucho. Ahora tienes que calcularle muy bien a qué lugares vas a ir, en dónde puedes estar de noche, y cosas así. Porque si estas cosas ya están sucediendo, como un multihomicidio con un ataque premeditado contra ciudadanos, pues te preguntas qué otras cosas pueden venir”, plantea por su parte Guillermo San Román, coordinador del laboratorio universitario de Seguridad Ciudadana de la Universidad Autónoma de Querétaro, que también recuerda que recientemente aumentó la cifra de los delitos que no se denuncian en la entidad: 92%, según datos del INEGI.
Además, no solo lo sucedido en la masacre del pasado 9 de noviembre alimenta la sensación de miedo de la que habla el joven Donovan y la estadística del INEGI. Solo en este 2024, se han producido varios sucesos de violencia extrema en la ciudad y en municipios aledaños.
El 4 de octubre, por ejemplo, otro grupo armado ingresó a otro bar de Querétaro, ‘El Mezcalito’, y asesinó a dos hombres integrantes de un grupo musical de narcocorridos llamado ‘Emiliano Cuevas y Grupo Penumbre’. Pocos días después, el 9 de octubre, otras ocho personas fueron asesinadas en Querétaro en dos hechos distintos, pero con solo unas horas de diferencia entre ambos hechos. De esos 8 casos, 4 mujeres y 1 hombre fueron asesinados en una vivienda del municipio vecino de El Marqués. Mientras que apenas el jueves pasado, dos días antes del suceso en el Cantaritos, otras tres personas fueron asesinadas dentro de un establecimiento en construcción que iba a ser un restaurante bar en la zona Centro Sur de la ciudad de Querétaro.
Ante estos sucesos, el gobierno estatal y municipal, liderados por el Partido Acción Nacional, se han apresurado a decir que la violencia está motivada por grupos que provienen de fuera del estado y de la ciudad, en concreto de Guanajuato, que llegan a refugiarse a Querétaro.
Sin embargo, estas explicaciones comienzan a ser insuficientes para una población que, especialmente en este 2024, ve cómo los sucesos de alto impacto, como el multihomicidio en el Cantaritos, se repiten con más frecuencia.
“He vivido por 20 años en Querétaro y la violencia nunca había sido un tema. Es una lástima lo que está sucediendo ahora. Sabemos que hay problemas con los estados vecinos, como Guanajuato, pero yo hago la analogía con una fruta podrida. En lugar de quitar la pieza podrida para que no contamine al resto, quisieron poner una servilleta en medio, un papel, y pues claro que los problemas nos iban a llegar sí o sí”, plantea el joven Donovan, que dice algo que, aunque públicamente no se admite, sobre todo por parte de la clase política queretana, ya es un secreto a voces en la entidad: “la gente mala se nos metió en Querétaro y las consecuencias ya las tenemos encima”.
Una víctima indirecta de esas consecuencias de la violencia es el señor Ricardo Ramos, tío de Fátima Ramos, una joven de 25 años estudiante de Administración de Empresas que fue asesinada la noche del sábado pasado junto a otras 9 personas.
“Nos robaron la tranquilidad”, dijo el hombre afuera de la funeraria donde el lunes fue velada su sobrina, hija de un prominente activista pro movilidad sustentable en Querétaro, también fallecido meses antes, pero por una enfermedad. De hecho, Fátima fue con una prima la noche del sábado al Cantaritos a tomar algo para distraerse: su tío asegura que se sentía triste porque ese sábado era el cumpleaños de su padre fallecido.
“Mucha gente en Querétaro nos sentimos agredidos, enojados y muy tristes por esta situación. Estamos frustrados. Somos miles de gentes que ya no podemos salir con tranquilidad a la calle. Ya no estamos tranquilos en Querétaro. Tenemos miedo”, denunció el señor Ricardo.




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