PRODUCCIÓN DE VIVIENDA, EN SU NIVEL MÍNIMO DE LOS ÚLTIMOS NUEVE AÑOS

El 2022 significó el peor año para la edificación de vivienda formal, pues se construyeron 135,607 casas, una caída de 17% respecto a lo registrado en el 2021, y su nivel más bajo desde, al menos, el 2013, cuando la construcción habitacional se comenzó a documentar en el Registro Único de Vivienda (RUV).
Para los actores del ecosistema, si bien la industria fue impactada al inicio de esta administración con el retiro de los subsidios a la vivienda por parte del gobierno federal, el 2022 fue el año más complejo para la producción formal debido a factores como las altas tasas de interés, el encarecimiento en los precios de los materiales y mano de obra, así como por la tramitología ante gobiernos municipales.
“(La baja en la producción) Es por falta de suelos aptos y urbanos para desarrollar; complicaciones en las autorizaciones; trámites con los gobiernos; altas tasas de interés y dificultades financieras; problemas de materiales y mano de obra en la construcción, así como poca inversión en nuevas tecnologías disruptivas”, comentó Leopoldo Hirschhorn, presidente del Consejo de Preflex, firma de soluciones alternativas para la construcción.
Respecto a la tramitología que los desarrolladores habitacionales tienen que gestionar con los gobiernos municipales, Luis Alberto Moreno Gómez Monroy, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi), reconoció que este es uno de los principales obstáculos que frenan la producción formal.
“Hay documentos que llegan a tardar más de 1,000 días para poder arrancar un nuevo proyecto, es un obstáculo brutal para lograr los objetivos”, comentó Gómez Monroy.




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