NO SE HAN UTILIZADO LOS ALBERGUES PARA LOS DEPORTADOS DESDE ESTADOS UNIDOS

Decenas de colchones sin estrenar llaman la atención en un albergue habilitado para recibir a mexicanos deportados en Tijuana, que sigue vacío tras un mes de que Donald Trump regresara a la Casa Blanca con la promesa de expulsar a millones de migrantes indocumentados.
La imagen se repite en varios de los 12 refugios dispuestos por el gobierno mexicano, previo a la investidura de Trump, para acoger a deportados mexicanos y extranjeros, comprobaron reporteros de la AFP.
Esta situación se presenta porque las deportaciones continúan por debajo del promedio registrado en el gobierno del demócrata Joe Biden, y debido a que muchos mexicanos retornan a casa por sus propios medios.
Otros optan por permanecer cerca de la frontera costeando sus gastos, con la expectativa de regresar a Estados Unidos.
Mientras tanto, los extranjeros, en su mayoría latinoamericanos, aceptan ser repatriados o piden refugio para trabajar en México, según testimonios recabados por la AFP en las ciudades fronterizas de Tijuana, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo y Matamoros.
“Esto de las deportaciones masivas sigue en el campo de la amenaza, de la especulación”, dice Mónica Vega, coordinadora del albergue Flamingos en Tijuana, vecina de la estadounidense San Diego, que se declaró en “emergencia” a mediados de enero previendo una avalancha de expulsados.
Desde el 20 de enero, cuando asumió Trump, han sido deportados alrededor de 12 mil 255 mexicanos y 3 mil 344 extranjeros, reporta la autoridad migratoria (INM). En 2024, fueron devueltos un promedio mensual de 17 mil 200 mexicanos y 3 mil 091 extranjeros.
De hecho, entre octubre de 2023 y septiembre de 2024, el gobierno de Biden deportó a 271 mil 484 migrantes, la cifra más alta de la última década.
En paralelo al menor número de deportaciones, el arribo de migrantes a las fronteras norte con Estados Unidos y sur con Guatemala cayó dramáticamente desde que Trump puso fin a la principal vía legal para obtener asilo, según cifras oficiales. En el límite sur la caída es del 90 %, según el INM.
El gobierno de Claudia Sheinbaum destinó a mil 250 funcionarios para asistir a los deportados como parte del programa “México te abraza”, que prevé múltiples ayudas.
En el albergue Flamingos, esos brigadistas matan el tiempo hablando entre ellos, mientras en el de Nuevo Laredo, con capacidad para mil 200 personas y 50 atenciones en el día de más afluencia, un guardia nacional se adormece. El de Matamoros, para 3 mil personas, tuvo un día “récord” de apenas 150 deportados.
Aunque no se han registrado oleadas de expulsiones, el gobierno mexicano no da señales de querer reducir el operativo, como tampoco Trump de retirar la amenaza sobre la “mayor deportación en la historia” de Estados Unidos, donde se estima que viven al menos 11 millones de inmigrantes sin la documentación necesaria.
Esa amenaza se mantiene a pesar de la advertencia de especialistas sobre el costo logístico y económico que implicaría retirar a millones de trabajadores de los sectores agrícola, de la construcción, restaurantes y hoteles, donde componen el grueso de la mano de obra.
Aun así, el mexicano José de Jesús Enríquez no pierde la esperanza de volver. Ya consiguió trabajo en Tijuana, pero no deja de pensar en los que quedaron atrás, especialmente su madre que sufre de Alzheimer.




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