MÁS TEMPRANO QUE TARDE EL COLAPSO DE LAS PENSIONES

Ante las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), que muestran que hacia 2050 habrá casi 25 millones de personas de 65 años o más, organizaciones destacan que el actual método por el que se otorgan pensiones a las personas de 60 años y más, es insostenible a largo plazo, pues se destina el 22 por ciento del presupuesto federal en ello.
Actualmente, en México, no hay un sistema nacional de pensiones para el retiro, sino que operan esquemas fragmentados y desiguales que obligan cada año a realizar diferentes esfuerzos para cubrir el monto de las pensiones.
De acuerdo con el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY), la fragmentación del sistema de pensiones genera una elevada desigualdad de oportunidades para alcanzar un retiro digno, lo que tiene implicaciones negativas sobre la movilidad social.
Es por ello que esta y otras organizaciones, a lo largo de varios años, impulsan la creación de un Sistema Nacional de Pensiones.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), hasta 2022, de 12.6 millones de personas de 65 años o más, sólo una tercera parte de ellos recibían una pensión. De este total, el 43 por ciento de los adultos mayores pensionados son mujeres.
Desde la década de los años 90, las administraciones que han sucedido desde entonces han realizado diversas enmiendas y ajustes a los esquemas de pensiones existentes, aunque, de acuerdo con el CEEY, los dos entes mayoritarios, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores al Servicio del Estado (ISSSTE), deben ser integrados para reducir significativamente las diferencias entre los mexicanos.
En la actual administración, se hicieron dos modificaciones sustantivas en dos esquemas de pensiones: elevar las aportaciones de los empleadores en el sector privado, además de cambiar algunos parámetros en la Ley del Seguro Social; y el aumento del monto, cobertura y beneficios de la pensión universal denominada como Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores.
Enrique Díaz-Infante Chapa, licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México y maestro por la London School of Economics and Political Science, quien se desempeña como director de Sistema Financiero del CEEY, considera necesario unificar el sistema de pensiones, e impulsar un esquema universal, debido al costo que significa para el erario que este rubro se encuentre fragmentado.
“Nunca he sido partidario de establecer topes, pues el principio de la jubilación es que tiene que corresponder con la trayectoria laboral, entonces, esto tiene más que ver con cuánto cotizaste, cuánto es lo que se les estuviste aportando, cuánto tiempo trabajaste. Un tope solo sería conveniente porque las pensiones compiten con el gasto en educación, en salud, infraestructura y en seguridad, entonces, podemos decir que las pensiones se están comiendo el desarrollo del país.
“En este caso sería necesario poner un tope para limitar esta injusticia social que le está pasando a los jóvenes que empezaron a cotizar en las Afores. Yo soy enemigo de los topes, pero quizás aquí sí es conveniente poner un límite porque no podemos seguir así”, enfatizó Díaz- Infante.
El director de Sistema Financiero del CEEY insistió en la insostenibilidad de las pensiones bajo los esquemas actuales, pues cada vez se invierte mayor porcentaje del Presupuesto de Egresos de la Federación en pagarlas año con año, lo que deja sin recursos a otros sectores primordiales.
“Según el actuario Francisco Miguel Aguirre, en un estudio que hizo en 2015, recordemos que ahorita estamos en 2024, o sea, esto fue mencionado hace nueve años, el pasivo pensionario era de 120 puntos porcentuales, para lograr pagarla. Nosotros seguimos calculando que, para 2050, en pensiones se va a estar gastando alrededor de 300 puntos porcentuales del piso, entonces, si no hacemos algo, si seguimos viviendo de esa falacia, que es el bono demográfico, vamos realmente a generar un problema de finanzas públicas.
“Esto impactará principalmente a las personas más jóvenes, lo que estamos haciendo aquí es una injusticia social, por ello, tenemos que empezar a concientizar sobre la urgencia de de este empezar a meterle orden al sistema de pensiones”, afirmó.
Díaz-Infante señala como uno de los principales problemas a resolver al respecto a las pensiones, la unificación de los diferentes sistemas que funcionan en el país, así como de las políticas que rigen a dichos esquemas, pues uno de los principales problemas de las pensiones por retiro es la falta de continuidad entre administraciones.
“Debe recalcarse la necesidad de llevar a cabo una reforma hacendaria para garantizar la sostenibilidad del gasto en pensiones y que este no desplace a otras prioridades de la política económica y social”, destaca el CEEY en el documento “Política pública en pensiones de retiro, un enfoque de movilidad social”.
Por su parte, Díaz-Infante menciona la importancia de la realización de esta reforma fiscal para obtener un ingreso mes con mes y poder pagar el monto de las pensiones, pues al momento estas se financian con sobrantes finitos.




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