MUY BIEN PRESENTADO EL ENCIERRO DE LA MORA LES FALTÓ TORERO
- Zona Política
- 27 abr
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Sobre el encierro bien presentado de la dehesa guanajuatense de De la Mora, su criador, el licenciado Luis Alberto Villarreal García, puede estar contento con el resultado de sus pupilos en términos generales, pues, además, en lo que va de la afamada verbena abrileña ha lidiado el encierro más pesado, con 569 kilos de promedio, siendo devuelto el sexto por haberse acalambrado de los cuartos traseros. Fue bueno el cuarto, que mereció arrastre lento, también dio buen juego el segundo. Regulares y toreables resultaron el primero y el sustituto del sexto. Mientras que, el tercero y el quinto tuvieron complicaciones.
Sobre lo realizado por los diestros anunciados fue el cacereño Emilio de Justo quien lo encabezó, teniendo en su primer burel un inicio con toreo recio y señorial, aunque, después no encontró el acomodo con el enrazado delamoreño. Pero, fue en su segundo, “Arrojado”, al que supo entender de principio a fin a través de su buen toreo, de su temple e impecable exposición, todo hecho con ritmo y cadencia, además, de relajamiento en sus trazos. Vino el estoconazo y el triunfo tanto para el torero como para la ganadería.
El segundo en el cartel fue el anfitrión Luis David Adame, quién tras lucirse con el capote en el primero de su lote, logró una faena buena, pero a la que le faltó mayor contenido al emotivo y fijo, por lo que terminó siendo aplaudido. Pero, vino lo hecho a su segundo, “Partisano”, un astado soso, pero, noble, al que lo lidió bien cubriendo los tres tercios, con talento, mérito y empeño torero, pero, sobre todo, con mucha raza dinástica. Mató recibiendo de manera contundente y, más que nada, por la ejecución de la suerte suprema, fue que se ganó una valiosa oreja.
En cuanto al otro alternante, el queretano Diego San Román, tuvo que pechar con uno de los ejemplares complicados, el primero que le tocó en suerte, tardo y soso, al que templó, lo esperó y lo aguantó, pero, sin poder redondear. Luego, vino lo del toro que cerraba plaza, que salió al ruedo acalambrado de los cuartos traseros y, sin más ni más, fue devuelto a los corrales para ser sustituido por la primera reserva de la misma divisa titular de la tarde, mismo que empezó con cierta emotividad, pero, duró muy poco y se aplomó. El torero hizo el esfuerzo y todo quedo en eso, ante la desesperación y malestar del propio espada. (Nota Internet)




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