MUY BAJA LA INVERSIÓN EN EDUCACIÓN, SALUD Y OBRA PÚBLICA DISTINGUEN A LA 4T
- Zona Política
- hace 21 horas
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Hospitales sin equipos médicos, escuelas sin agua, luz e Internet y un transporte público deficiente son resultado de una disminución constante en la inversión pública, que se remonta a décadas.
El gobierno de Claudia Sheinbaum busca revertir esa tendencia con un plan que aunque avanza en la dirección correcta, expertos consideran que enfrenta varios retos.
A principios de febrero, la mandataria lanzó una estrategia para incrementar en 5.6 billones de pesos la inversión en infraestructura pública durante su sexenio.
En ese sentido, en esta semana presentó una iniciativa de ley para abrir a las empresas la participación en obras públicas estratégicas y para ello propone cambios en los modelos de financiamiento para que el Estado, la iniciativa privada y el sector social puedan financiar y construir obras a largo plazo.
En 1981, el gasto en infraestructura representó 12% del Producto Interno Bruto (PIB) y desde entonces, no ha alcanzado el mismo nivel, de acuerdo con el informe de Oxfam Oligarquía o democracia.
Aunque del 2021 a 2024 se han registrado aumentos en el gasto, la inversión pública, sigue por debajo de aquellos años con 4% del PIB.
Esto eclipsa otros logros, como los beneficios derivados del aumento al salario mínimo, que se había mantenido estancado por más de 20 años, pero en 2018 se impulsó una mejora a este ingreso que, según datos del gobierno, contribuyó a la disminución de la pobreza.
Sin embargo, estos logros de diluyen por la falta de servicios básicos: si las personas no tienen acceso a salud o a escuelas públicas dignas, ¿en qué gastan su dinero? En suplir las carencias en los bienes y servicios que debería proveer el Estado, plantea el experto.
De tal manera que el ingreso extra no les permite mejorar su calidad de vida.
Otro efecto de la baja inversión pública es la falta de un sistema nacional de cuidados. Las personas pagan por guarderías, casas de día o servicios para población con discapacidad.
A pesar del incremento en inversión pública en el sexenio pasado, la mayoría de los recursos se usaron en los megaproyectos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, como el Tren Maya, la Refinería de Dos Bocas o el Tren Interoceánico.
Sin embargo, expone Pérez, estas grandes obras han demostrado que no tienen efectos duraderos sociales ni de empleo.
Por eso, aunque aplaude las iniciativas de Sheinbaum, urge a vigilar a qué proyectos se destinarán los recursos. (Nota Internet)




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