LAS CLASES MEDIAS UN RETO MÁS PARA XÓCHITL GÁLVEZ

México es un país cuyas clases medias son cada vez más amplias. La definición de ese término ha sido siempre muy complicada.
El INEGI ha considerado como posible criterio para definirlas el nivel de ingreso. Pero algunos también suponen que son muy relevantes los gastos, que perfilan un cierto nivel de consumo. Otros más consideran que lo relevante es la autodefinición, lo que da identidad a este segmento de la sociedad.
La realidad es que, tanto en términos económicos como en su relevancia política, la definición de la clase media es muy elusiva. En el más reciente estudio del INEGI se caracteriza como de clase media al 42 por ciento de los hogares y al 37 por ciento de las personas.
En el ámbito urbano, esos porcentajes llegan a 50 y 45 por ciento, respectivamente, mientras que en las zonas rurales son de 28 y 24 por ciento. En algunas ciudades de hecho puede estimarse que las clases medias representan la mayoría de la población.
Sin embargo, las intenciones de voto por Claudia Sheinbaum en los careos con Xóchitl Gálvez se quedan en el 46 por ciento frente a 37 por ciento de la candidata opositora y un 8 por ciento de un hipotético candidato de Movimiento Ciudadano (Samuel García, por ejemplo), a lo que se suma un 9 por ciento de indefinidos.
Las organizaciones tradicionales cargan con un descrédito entre la ciudadanía por lo que la candidata de la oposición deberá tratar de que esa mala imagen no la afecte, o que lo haga en el menor grado posible. La capacidad de movilización de Morena es mucho mayor entre la población de menores ingresos.
El reto de la senadora Gálvez será conseguir que las clases medias se convenzan de que tienen el poder para cambiar las cosas pero no para regresar al pasado sino para emprender realmente un cambio importante en la política mexicana en los siguientes años.




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