LA VIOLENCIA POLÍTICA EN CONTRA DE LAS MUJERES

“Todo lo que me dicen a mí, ¿no hay violación de género?”, preguntó el presidente Andrés Manuel López Obrador en su conferencia del 9 de agosto, insistiendo en su rechazo a la determinación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) sobre que sí hay expresiones del mandatario que pudieran constituir violencia política de género en contra de la aspirante presidencial del Frente Amplio por México, Xóchitl Gálvez.
La violencia política de género ocurre contra mujeres que participan activamente en la política, cuando se les agrede, se les menoscaban sus derechos u opiniones, o se les intenta anular en el ámbito político, por el solo hecho de ser mujeres.
Es decir, se violenta a una mujer con base en estereotipos de género, tomando decisiones que las afectan más a ellas que a los hombres, en la búsqueda de ejercer cargos públicos.
La violencia política contra las mujeres ha existido desde hace décadas, pero apenas hace tres años se logró establecer un marco legal armonizado a nivel federal, para intentar reducir y sancionar estas conductas.
En una guía el Instituto Nacional Electoral (INE) explica que la violencia política “radica en la comisión de conductas que busquen generar un detrimento en el goce y ejercicio de un derecho político-electoral, sin que necesariamente se relacione dicha conducta con el género de la persona afectada.
Y por otro lado, la violencia política por razón de género “comprende todas aquellas acciones u omisiones, que se dirigen a la persona en razón de su género, y que tienen un impacto diferenciado ante las demás personas, afectándolas (o) desproporcionadamente”.




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