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LA REFORMA ELECTORAL TAMBIÉN TIENE ENEMIGOS EN MORENA

Zona Política
6 ago 2025
3 min de lectura

Antes de concluir su primer año de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum apunta a una reforma electoral que retomará propuestas de la iniciativa que su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, no pudo concretar.


Aunque ahora el viento sopla a favor el Ejecutivo, pues Morena y aliados tienen mayoría en el Congreso, no se perfila un proceso terso de discusión y aprobación, pues están en juego el financiamiento a los partidos y el adelgazamiento de las cámaras, entre otros temas.


Especialistas coinciden en que, si bien la reforma de Sheinbaum se perfila más "mesurada" que la que empujó López Obrador, habrá resistencias y "jaloneos" tanto al interior como al exterior del partido guinda.


Mario Ramírez, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, advierte que hay "mucho en juego" con esta reforma, por lo que seguramente habrá pugnas incluso entre los aliados de la llamada Cuarta Transformación.


“Entre los partidos aliados, pero también los grupos al interior del partido gobernante es evidente que la pugna entre los distintos grupos es muy fuerte y obviamente si ven afectados sus intereses se incrementarán", considera Ramírez.


El especialista observa que en el esbozo de reforma electoral de la presidenta Sheinbaum se ve una propuesta más mesurada respecto a la que en su momento presentó López Obrador.


“Hay un poco de mesura, sobre todo a raíz de los resultados de la reforma judicial, del proceso electoral, evidencia que hay un problema. Entonces, creo que por eso están yendo con más calma con esta iniciativa", apunta.


"Y también creo que les ha quedado muy claro que hay ciertos temas que incluso a la ciudadanía, por múltiples factores, son muy ajenos. Yo creo que votar consejeros electorales sería igual de desastroso que como lo vimos ahorita con el Poder Judicial”.


Tras la aprobación de varias iniciativas que quedaron pendientes el sexenio pasado, Sheinbaum alista su reforma electoral, propuesta que incluyó en los 100 compromisos que hizo el 1 de octubre cuando tomó posesión como presidenta de México.


La propuesta, cuya redacción final estará a cargo del extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Pablo Gómez, retomará algunos planteamientos hechos por López Obrador en los llamados “Plan A” y “Plan B”, aunque con cambios de fondo.


El modelo que contempla la presidenta Sheinbaum incluye, en términos generales, reducir el financiamiento a los partidos, eliminar la figura de legisladores plurinominales -que permite llegar al Congreso sin hacer campaña-, pero respetar la autonomía del Instituto Nacional Electoral.


Aún está por definirse si los consejeros electorales serían electos por voto ciudadano.


Sheinbaum tomará como base el proyecto que López Obrador impulsó, el Congreso le aprobó, pero la Suprema Corte invalidó, pero no incluiría algunos preceptos que impulsó el expresidente.


Por ejemplo, el exmandatario propuso la eliminación del INE para sustituirlo por el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas, mientras que Sheinbaum plantea que el INE se mantenga como órgano autónomo, pero con ajustes.


El expresidente propuso que cada tres años, organizaciones ciudadanas pudieran registrarse como partidos políticos y no cada seis años, después de las elecciones, como ocurre actualmente. Sobre este tema, la presidenta no se ha pronunciado.


En el caso de la iniciativa de López Obrador, se estimaba que reducir a la mitad el financiamiento ordinario y de campaña a los partidos políticos generaría ahorros superiores a los 32,000 millones de pesos de 2025 a 2030. La presidenta Sheinbaum tampoco ha detallado a cuánto ascendería el recorte al financiamiento de los partidos.

 
 
 

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