LA PREVENCIÓN SEXUAL SIGUE CARGANDO SOBRE LAS MUJERES: ANTICONCEPTIVOS Y VPH, LOS RETOS PENDIENTES

En México, la salud sexual y reproductiva de las mujeres continúa enfrentando obstáculos que van desde la falta de información y las consultas médicas tardías, hasta la distribución desigual de las responsabilidades anticonceptivas. Aunque el conocimiento de los métodos de prevención es amplio, el acceso a orientación oportuna y a revisiones periódicas sigue siendo una tarea pendiente.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2023, el 98.7 por ciento de las mujeres de entre 15 y 49 años conoce al menos un método anticonceptivo. Sin embargo, entre las adolescentes sexualmente activas de 15 a 19 años, solo el 60 por ciento reportó utilizar alguno; el porcentaje aumenta a 68.2 por ciento en el grupo de 20 a 24 años. La fecundidad adolescente disminuyó de 70.6 a 45.2 nacimientos por cada mil mujeres entre 2018 y 2023, pero la brecha de prevención persiste.
Especialistas advierten que la planificación familiar continúa recayendo principalmente en las mujeres. Ellas suelen asumir el costo de los métodos, el seguimiento médico y los posibles efectos secundarios de los anticonceptivos hormonales. Para los hombres, la vasectomía continúa siendo la principal opción anticonceptiva disponible, mientras que otras alternativas siguen en investigación.
La prevención también enfrenta desafíos en torno al Virus del Papiloma Humano, relacionado con prácticamente todos los casos de cáncer cervicouterino. En México, esta enfermedad provoca más de cuatro mil 600 muertes al año, de acuerdo con los datos citados en el reporte. Las consultas preventivas, el Papanicolaou, la evaluación médica y la vacunación son herramientas esenciales para detectar lesiones antes de que evolucionen.
La campaña nacional de vacunación contra el VPH 2026-2027 contempla a niñas y niños de quinto grado de primaria y a menores de 11 años que no estén escolarizados. El objetivo es ampliar la protección antes de la exposición al virus y reducir, a largo plazo, la incidencia de cáncer cervicouterino.
El llamado de especialistas es que la atención no comience únicamente cuando aparecen síntomas. Las revisiones periódicas y la conversación abierta con profesionales de la salud permiten elegir métodos adecuados para cada paciente, identificar infecciones y atender alteraciones menstruales o padecimientos como el síndrome de ovario poliquístico. La salud sexual, subrayan, requiere información clara, acceso a servicios y una responsabilidad compartida entre mujeres, hombres e instituciones.




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