LA PRESIDENTA DE MÉXICO CONFUNDIDA CREE QUE DEFENDER LA SOBERANÍA ES DEFENDER A DELINCUENTES
- Zona Política
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En dos semanas, la relación bilateral pasó de la cooperación y reconocimiento entre gobiernos a la tensión por el endurecimiento de acciones en contra de los cárteles de la droga designados hace un año como Organizaciones Terroristas Extranjeras (OTEs) enfocadas no solo en decomisos o golpes estructuras de los grupos criminales, si no en desmantelar redes de protección desde la política y el gobierno.
Para Miguel Sigala, profesor e investigador del Centro de Estudios sobre América del Norte en la Universidad de Guadalajara (CUCSH), lo que hoy vemos con el caso de las a cusaciones en contra del gobernador de Sinaloa con licencia, Rubén Rocha y otros nueve políticos y funcionarios, es parte de las “acciones extraordinarias” en contra los cárteles que el gobierno de Trump preparó desde hace más de un año cuando los clasificó como terroristas.
“No veo una intervención militar, pero sí algo sin precedentes como que Estados Unidos fuerza la renuncia de un gobernador en México. Eso puede seguir escalando, no había sucedido antes. La pregunta es, ¿cuál es el siguiente nivel de presión? ¿Un secretario de estado, un presidente o un expresidente?, no lo sabemos, pero si observamos que la presión política va hacia allá”, cuestiona el también profesor de la Universidad de Arizona.
En Chihuahua inició la grieta de la nueva etapa de la relación bilateral que dos semanas después llegaría a Sinaloa.
Aunque México y Estados Unidos tienen un entendimiento en materia de seguridad, agentes de la Agencia Criminal de Investigación (CIA) participaron en un operativo para desmantelar un laboratorio clandestino de drogas en la sierra tarahumara.
La operación se hizo sin que el gobierno federal tuviera conocimiento de ello, con lo que se destapó una posible violación a la Constitución, a la Ley de Seguridad Nacional y generó que la presidenta Sheinbaum enviara una nota de extrañamiento a Estados Unidos.
Su presencia se conoció luego de que los agentes se accidentaran y perdiera la vida junto a funcionarios mexicanos en la sierra de Chihuahua.
Al darse a conocer el hecho, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, lamentó la muerte de dos funcionarios estadounidenses y reconoció “sus incansables esfuerzos para enfrentar uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo”.
De acuerdo con algunos analistas, con este mensaje del exoficial de la CIA, nació la grieta entre ambos países. (Nota Internet)




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