LA POBLACIÓN DE CHINA CAE POR CUARTO AÑO CONSECUTIVO Y ENFRENTA RETOS DEMOGRÁFICOS
- Zona Política
- 19 ene
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China, la segunda economía más grande del mundo, registró en **2025 una caída de su población por cuarto año consecutivo, según datos oficiales publicados este lunes por la Oficina Nacional de Estadística. El total de habitantes se redujo en aproximadamente 3.39 millones, situándose en cerca de 1 405 millones de personas, el nivel más bajo desde 2017 y marcando una tendencia sostenida de contracción demográfica.
El descenso poblacional se debe a un desequilibrio entre la cifra de nacimientos y defunciones. En el año que recién terminó, solo se registraron 7.92 millones de nacimientos, un número histórico mínimo que representa una caída significativa respecto a los 9.54 millones de nacimientos reportados en 2024. Por el contrario, las defunciones aumentaron a 11.31 millones, lo que profundiza la reducción neta de la población.
La tasa de natalidad, que se sitúa en 5.63 nacimientos por cada mil personas, es la más baja desde que se empezaron a recopilar estadísticas demográficas tras la fundación de la República Popular en 1949, y refleja un cambio estructural en la sociedad china marcado por costos elevados de crianza, presiones económicas y tendencias de matrimonio tardío o ausencia de formación de familias completas.
Este patrón de decrecimiento poblacional no es nuevo: desde 2022 China ha visto cómo su población se reduce año tras año, tras décadas de políticas de control demográfico que limitaron los hijos por familia, como la política del hijo único implementada entre 1979 y 2015. Aunque esta política fue eliminada y luego ampliada hasta permitir tres hijos, las tasas de natalidad han continuado cayendo.
El envejecimiento poblacional también es un factor importante en este fenómeno. Más del 23 % de la población tiene 60 años o más, lo que coloca presión sobre el sistema de pensiones, servicios de salud y fuerza laboral activa, que disminuye justo cuando la economía china enfrenta la necesidad de mantener el consumo interno y sostener el crecimiento.
El gobierno chino ha destinado esfuerzos y recursos para contrarrestar esta tendencia, incluyendo incentivos económicos para familias, subsidios, simplificación de trámites matrimoniales y programas de apoyo a la crianza, pero las medidas hasta ahora han tenido un impacto limitado en revertir la caída de nacimientos.
El fenómeno tiene implicaciones profundes no solo para China sino también para la economía global. Con una población que representa una proporción significativa del total mundial, el descenso continuado afecta las dinámicas de consumo, mercado laboral y estructuras sociales, así como proyecciones de crecimiento económico a largo plazo.




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