LA MIGRACIÓN HACIA ESTADOS UNIDOS EN PLENAS ELECCIONES

El próximo 2 de junio, México experimentará las elecciones más grandes de su historia, donde tres proyectos de nación distintos compiten por convencer a más de 90 millones de personas llamadas a las urnas para que les confíen su voto.
La migración es un fenómeno que ha quedado perdido en un mar de promesas políticas, que históricamente han encasillado cruelmente a personas desplazadas como piezas de un ajedrez geopolítico en constante tensión con el incómodo vecino del norte. Pero, para los miles de migrantes en suelo mexicano, el terror es una realidad, no un eslogan de campaña.
Las calles mexicanas, plagadas de propaganda y militantes partidistas que alientan a los transeúntes a marcar con una X el nombre de su candidato, son testigos silenciosos de aquellos excluidos del fervor electoral, a los que no se les pide con ansia su voto y quedan bajo una suerte de manto invisible que parece removerlos, aunque sea por unos meses, del foco mediático nacional. Las calles son las compañeras de los migrantes en situación irregular dentro de México.
El padre de tres niños expresó que en México encontró un panorama más desolador que en la selva que comparte Colombia y Panamá, la ruta migratoria más mortífera de la región.
La crueldad de las autoridades mexicanas no se reserva a aquellos que no poseen el papeleo necesario para regularizar su estancia en México.




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