LA MENOPAUSIA, OTRO PROBLEMA QUE LE CUESTA AL BOLSILLO DE LAS MUJERES

La menopausia no solamente implica cambios físicos y emocionales: también puede convertirse en una carga económica para las mujeres mexicanas. De acuerdo con un estudio de ONU Mujeres y la organización SinReglas citado por El Economista, 57 por ciento de las mujeres encuestadas paga de su propio bolsillo consultas médicas, medicamentos y otros gastos relacionados con esta etapa de la vida, porque no cuenta con cobertura pública suficiente para atender todas sus necesidades.
La menopausia es el momento en que termina de manera permanente la menstruación y se confirma después de 12 meses consecutivos sin periodo menstrual. En México suele presentarse, en promedio, entre los 47 y los 49 años, aunque la experiencia varía de una mujer a otra. Durante la transición pueden aparecer bochornos, alteraciones del sueño, cambios en el estado de ánimo, dificultades de concentración y otros síntomas que afectan la vida cotidiana.
Uno de los problemas identificados es que algunas mujeres pasan años sin recibir un diagnóstico claro o sin contar con orientación médica suficiente. Esto puede llevarlas a consultar a distintos especialistas, pagar estudios, comprar medicamentos o probar tratamientos por cuenta propia. Cuando la atención no está cubierta por los servicios públicos, el gasto se convierte en una responsabilidad individual y puede afectar el presupuesto familiar.
El impacto también se refleja en el empleo. Los síntomas pueden alterar el descanso, la concentración y el desempeño laboral; en ciertos casos, las mujeres reducen sus horas de trabajo, solicitan permisos o enfrentan dificultades para permanecer en sus puestos. Estas consecuencias pueden repercutir en sus ingresos presentes y, a largo plazo, en sus ahorros y aportaciones para el retiro.
El Instituto Mexicano del Seguro Social otorgó más de 148 mil consultas relacionadas con síntomas y complicaciones de la menopausia durante el primer semestre de 2025. La cifra muestra que se trata de una necesidad de atención sanitaria relevante, aunque no significa que todas las mujeres tengan acceso oportuno a los tratamientos que requieren.
El tema también tiene una dimensión de política pública. La disponibilidad de información confiable, consultas especializadas y tratamientos accesibles podría ayudar a reducir los gastos de bolsillo y evitar que las mujeres tengan que afrontar solas las consecuencias económicas de esta etapa. También es importante que los centros de trabajo cuenten con información y medidas que permitan atender las necesidades de salud sin estigmatizar a las trabajadoras.
Especialistas recomiendan buscar orientación médica antes de iniciar tratamientos, revisar qué servicios están disponibles en las instituciones de salud y planificar los gastos cuando sea posible. La menopausia es una etapa natural de la vida, pero sus efectos no deberían convertirse en una desventaja económica ni en una barrera para la permanencia laboral de las mujeres.




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