ESTAS SON LAS HISTORIAS DE LOS SOBREVIVIENTES ANTE EL COVID
El covid no es invencible
En marzo, Irma recibió la noticia de que su prueba al coronavirus había resultado positiva. Para esas alturas del año, apenas empezaban los primeros contagios en Aguascalientes. Siendo diabética, cuando supo del primer positivo en la ciudad, decidió resguardarse en su hogar. No salía, no veía a otras personas, se cuidaba. Todavía desconoce el origen del contagio.

“Mi diagnóstico fue el 26 de marzo. Soy de las primeras personas que tuvieron la poca fortuna de contagiarse. Pero la verdad no sé cómo me contagie. Tenía que tener la mayor precaución posible. Tenía dolor abdominal, dolor de cabeza, dificultad para respirar. Como era el principio de la pandemia, en el hospital tercer milenio llamaron al laboratorio, y me aislaron. Me hicieron una radiografía: yo ya presentaba neumonía. En ambos pulmones.”

Brenda estuvo aislada por 17 días. Tuvo vómitos, mucho dolor de cabeza, y tuvo un cuadro de trombosis. Y a pesar de todo eso, considera que su aislamiento fue bastante saludable. Puso a prueba su creatividad y la de su familia.
“Por ejemplo, las tareas las hacíamos con el celular. Lo que hacíamos eran videollamadas todo el tiempo. El aislamiento no fue una barrera para estar cerca de mi hijo. Yo creo que nos unió un poquito más. Porque, en las mañanas cuando se levanta me marcaba. Oramos juntos. Desayunábamos juntos. Todo por video llamada. Me decía que veíamos películas: él se ponía el celular en su brazo, como si me estuviera abrazando.”
Citlalli Plascencia vivió otra experiencia diferente. Sus padres, adultos mayores, fueron quienes se contagiaron de coronavirus. A su mamá le detectaron neumonía, lo que llevó a realizarles las pruebas, que salieron positivas. También ella, y su hija, se contagiaron. Y hasta la fecha, desconocen el origen del contagio.

“Cuando me enteré de que éramos positivos, sí fue algo triste. Se te para tu vida. Debes de estar en pausa totalmente. Dejar de trabajar. Y más porque yo veía a mis papás, los tuve que poner en recámaras diferentes. Fue algo muy cansado. Más bien, desesperante. El no tener una solución. Uno se me ponía mal, otro necesitaba el medicamento. Fueron días muy intensos. Sabía que su salud decaía en mis manos. Yo me sentía con todo la responsabilidad. No podía entrar nadie más. Y después, sacas fuerzas.”
Sin embargo, todos estos testimonios coincidieron en un punto importante: el coronavirus marcó un antes y después en sus vidas:
“La verdad sí ha sido difícil, porque en realidad yo acababa de abrir un negocio. Iba marchando bien, y tuve que cerrar. Era mi única entrada de dinero. Cuando te enteras de poner pausa a tu vida. En eso es donde pega más. Y después lo vas asimilando, y sabes que lo más importante, es la salud,
“A la fecha, todavía me monitorean. Incluso (y no tengo porqué no decirlo) estoy llevando tratamiento psicológico, por todos las situaciones que se viven ahí (en el hospital). Al día de hoy todavía me canso. Tengo dificultad respiratoria”
“Veo a mucha gente que está saliendo ya. Sé que nos tenemos que ir adaptando, pero por respeto a otras personas, tenemos que estarnos cuidando. Es lamentable que estén falleciendo tantas personas. En nuestro caso, estábamos teniendo todos los cuidados, y aún así llegó el virus a la casa. Por alguien que quizá no tuvo los cuidados.”
Nota:Int




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