EL FRACASO DEL INSABI DEJA OLA DE CORRUPCIÓN CON MÁS DE 80 MIL MILLONES DE PESOS PERDIDOS DE ESTE PROGRAMA

Tres meses antes de concluir su gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció que el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), creado en su administración, “no funcionó”. Sin embargo, en realidad la salud de los más pobres a través de esta estrategia no fue prioridad, como demuestran las cifras oficiales.
En 2021, su segundo año de operación, sólo destinó 10% de su presupuesto para atender enfermedades e infraestructura hospitalaria para las personas sin seguridad social, es decir, los más pobres en el país; en cambio, el 90% de los recursos –equivalentes a 95 mil millones de pesos– fueron reintegrados a la Secretaría de Hacienda, sin que hasta la fecha hayan informado en qué lo gastaron.
El Insabi utilizó los recursos que se habían acumulado durante dos décadas en el Fideicomiso del Sistema de Protección Social en Salud (FSPSS) del Seguro Popular, la estrategia que había funcionado durante tres sexenios para atender a quienes no tenían seguridad social y que financiaba los tratamientos para enfermedades consideradas catastróficas por su alto costo, pero que el presidente López Obrador decidió eliminar.
Para usar el dinero, el gobierno morenista sustituyó dicho Fideicomiso por el Fondo Fondo de Salud para el Bienestar (Fonsabi) y cambió las reglas de operación que le permitió tomar el dinero sin los candados establecidos en el Seguro Popular que obligaba a usar el dinero únicamente para financiar enfermedades catastróficas, infraestructura hospitalaria y distribuir recursos en los sistemas de salud estatales.
El principal cambio consistió en que el Fonsabi podía ser usado para comprar y distribuir medicamentos y, sobre todo, se estableció un mecanismo de reintegro de recursos a la Tesorería de la Federación en la Ley General de Salud:
“Cuando el Fondo acumule recursos en un monto superior a dos veces la suma aprobada en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2020 como aportaciones al Fideicomiso del Fondo de Salud para el Bienestar, el remanente podrá destinarse a fortalecer acciones en materia de salud a través del reintegro de recursos correspondiente a la Tesorería de la Federación”.




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