EL FRACASO DE JÓVENES CONSTRUYENDO EL FUTURO DEJA A JÓVENES EN EMPLEO INFORMAL

Es conocida la frase “juventud, divino tesoro” con la que el poeta Rubén Darío describe y añora esta época de la vida, pues se cree que es "un periodo lleno de oportunidades”, como refiere el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). Pero en México hace años que ser joven significa lo contrario.
Aquí, la población de 15 a 29 años registra la mayor tasa de desempleo. Si trabaja, percibe los salarios más precarios y accede menos a servicios de salud o a la seguridad social. La juventud es, además, el blanco de los grupos criminales.
Ninguna política gubernamental ha logrado revertir las desigualdades que viven los menores de 30 años, ni el programa social Jóvenes Construyendo el Futuro, lanzado en 2019 para “impulsar las oportunidades laborales” de la juventud que no trabaja ni estudia. Sin embargo, no ha logrado que más jóvenes consigan un trabajo digno.
La organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza lo documenta en el reporte Ir a la raíz de la pobreza: en diciembre de 2018 había 3.2 millones de jóvenes registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en un puesto de trabajo formal. Para julio de 2023, la cifra disminuyó a poco más de 3 millones. Es decir que, en casi cinco años, 152 mil jóvenes salieron del empleo formal.




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