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EL ENORME TROPIEZO DE AMLO Y SU 4T CON EL INSABI

Foto del escritor: Juanita Medellín Barbosa
Juanita Medellín Barbosa
30 jul 2024
2 min de lectura

En los últimos cien días de su gobierno, el presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció obstáculos en la puesta en marcha de uno de sus proyectos estelares, el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). En la conferencia “mañanera” del 10 de julio pasado, admitió respecto al Instituto lo que hasta ahora no ha emitido en torno a ningún otro proyecto. “Ahí tuvimos un tropiezo, se corrigió y ahí vamos adelante”, expresó.


Creado por decreto presidencial el 29 de noviembre de 2019, el organismo reemplazó a la Comisión Nacional de Protección Social en Salud –Seguro Popular–, instituida en el gobierno del expresidente Vicente Fox Quesada (2000-2006) en 2003 y continuada por el de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012). El Insabi, a decir del mandatario saliente, no pudo escapar de “las inercias” del Seguro Popular dado que en su operación continuó la transferencia de recursos federales a los gobiernos de los estados y en muchos casos, se desviaron para otros fines.


Esta es la historia de cómo usó su presupuesto el organismo que fue el eje de la política pública del sector salud para atender a las poblaciones vulnerables sin acceso a los servicios de salud por no tener un trabajo formal, la cual, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, es de 32.8 millones de personas.


Aun con sólo cuatro años de vida en la administración pública, el Insabi generó un pastel de contratos públicos que le fueron otorgados a decenas de empresas. Pero, dicho por el mismo presidente, su utilidad no alcanzó a cambiar el rumbo.


De 2 mil 596 contratos localizados por Reporte Índigo en CompraNet, el 67.8 por ciento fue otorgado por adjudicación directa, el procedimiento que no implica concurso. El 18.2 por ciento fue por licitación pública y 0.7 por ciento por invitación a tres personas. El resto fue por Contrato entre Entes Públicos.


Visto a través de sus compras públicas, el Instituto dejó una estela de más de 2 mil 500 contratos firmados, 62 mil millones de pesos gastados y decenas de empresas beneficiadas. La mayoría de compras fue saldada en 2022 y 2023, pero decenas se quedaron abiertas hasta el último día de 2024, de acuerdo con una localización en CompraNet de Reporte Índigo.


Con un promedio de erogaciones de más de 24 millones de pesos por contrato, el Insabi gastó, sobre todo, en productos farmacéuticos, pruebas de laboratorio, material de curación, vacunas, adquisición de mobiliario, mantenimiento, así como material de limpieza.


Hubo una ausencia marcada. En su lista de contratos sólo se encuentran 10 compras relacionadas con la adquisición de medicamentos para la salud mental que fueron realizadas en 2020, el primero año de sus funciones.


Todo, adquisiciones y carencias, fue transferido al IMSS-Bienestar, que ahora está por ser retomado por la nueva administración federal de la virtual presidenta electa, Claudia Sheinbaum Pardo. Así está asentado en la iniciativa aprobada por el Congreso de la Unión para consolidar su extinción y el plan para el sector salud del gobierno por iniciar en octubre próximo.

 
 
 

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