EL DINERO NO DESAPARECE CUANDO MUERE EL TITULAR: ASÍ PUEDEN RECUPERAR SUS FAMILIARES UNA CUENTA BANCARIA

Cuando una persona fallece, el dinero que mantiene en una cuenta bancaria no pasa automáticamente a sus familiares ni queda disponible para que cualquiera de ellos pueda retirarlo. El procedimiento depende, principalmente, de si el titular dejó beneficiarios registrados en el contrato bancario. Por ello, especialistas recomiendan revisar periódicamente esta información y mantenerla actualizada para evitar complicaciones durante un momento familiar difícil.
De acuerdo con la explicación publicada por El Economista, las instituciones financieras no cuentan con una base de datos que les permita conocer de manera automática el fallecimiento de todos sus clientes. Generalmente, el banco se entera cuando un familiar, beneficiario, representante o autoridad notifica la muerte del titular. A partir de ese momento, se debe identificar quién tiene derecho a reclamar los recursos y qué documentación necesita presentar.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros establece que los beneficiarios son las personas que pueden recibir los recursos depositados en una cuenta, de acuerdo con los porcentajes señalados en el contrato. Si existe una designación vigente, quienes aparecen registrados deben acudir a la institución bancaria, acreditar el fallecimiento y presentar los documentos solicitados para iniciar la entrega del dinero.
El escenario cambia cuando el titular no designó beneficiarios. En ese caso, los recursos pueden reclamarse mediante un procedimiento sucesorio, que puede realizarse ante notario cuando se cumplen las condiciones legales o a través de un juzgado familiar. Este camino suele ser más largo, porque primero debe determinarse quiénes son los herederos legítimos y qué proporción del patrimonio corresponde a cada uno.
Los especialistas consultados señalan que los bancos no tienen la obligación de localizar por su cuenta a los posibles herederos. Son las personas interesadas quienes deben acercarse a la institución y acreditar su derecho sobre los recursos. Una vez presentada la documentación correspondiente, la revisión bancaria puede tomar aproximadamente 15 días, aunque ese plazo no contempla necesariamente todo el tiempo que pudiera requerir un juicio sucesorio.
La recomendación es que cada persona revise las cuentas bancarias que tiene abiertas, confirme quiénes aparecen como beneficiarios y actualice sus datos cuando existan cambios familiares. También es importante que los seres queridos sepan en qué instituciones existen cuentas, sin necesidad de compartir contraseñas, números de identificación personal o información confidencial.
Este tema cobra relevancia porque muchas familias desconocen que existe dinero a nombre de una persona fallecida o no saben cómo iniciar el trámite para recuperarlo. La designación de beneficiarios no sustituye la planeación patrimonial completa, pero puede facilitar el acceso a los recursos y reducir conflictos entre familiares. En un momento de duelo, tener estos datos en orden puede evitar trámites innecesarios y dar mayor certeza sobre el destino del patrimonio.




Comentarios