EL CORONAVIRUS ACABA CON CRIADORES CHINOS DE RATAS Y COBRAS COMESTIBLES
Liu Yanqun apenas comenzaba a ganar dinero con su criadero de ratas comestibles cuando tuvo que deshacerse de ellas, después de que el gobierno chino ordenara la prohibición de animales exóticos, principales sospechosos de la epidemia de covid-19. Decenas de miles de criadores de ratas, así como de serpientes, civetas o cualquier tipo de animales raros consumidos en China, se quedaron sin ingresos desde que Pekín prohibió en primavera el comercio y el consumo de especies salvajes. "Tenía pedidos por valor de decenas de miles de yuanes", lamenta Liu Yanqun, delante de las jaulas vacías de su granja de Hunan (centro), donde unas 800 ratas de bambú esperaban a pasar por la cacerola. Este roedor, que se parece a una pequeña marmota, contaba con admiradores en el centro y el sur del país. Su carne fue popularizada en internet, donde famosos de la red publicaban sus recetas favoritas.
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