EL CAMPO EN EL ABANDONO POR LA VIOLENCIA E INSEGURIDAD

Renovarse o morir: es el dilema que enfrenta el campo mexicano en los últimos años y que ha puesto en alerta máxima a trabajadores y empresarios que buscan rescatarlo del abandono histórico.
La emergencia se ha agravado por diversos factores como la intromisión del crimen organizado en la cadena alimentaria, la escasez de agua, las sequías prolongadas y la falta de apoyos federales para reactivar la economía de los sectores rurales a nivel nacional.
A ello se añade la falta de mano de obra, el envejecimiento de los trabajadores y el escaso interés de las nuevas generaciones en integrarse a los esquemas laborales del sector.
El problema es tan profundo que tanto los productores, como los trabajadores, empresarios y representantes agropecuarios advierten que, de no atenderse de inmediato, el campo mexicano dejará de ser útil para millones de mexicanos.
A pesar de que este sector es clave para la producción de millones de alimentos en la República mexicana y genera miles de empleos directos, existe un abandono presupuestario y una ola de inseguridad que ha permeado grandes extensiones de tierra.
Las cifras oficiales del Gobierno federal revelan que se utilizan más de 23 millones de hectáreas para la agricultura y más de 100 millones de hectáreas para la ganadería en todo el país.
Sin embargo, a pesar de esta extensión de terreno de trabajo, los agricultores y las familias que han cultivado la tierra durante generaciones han comenzado a dejar de hacerlo por diversas razones. Hasta el momento no hay una estadística o un censo que muestre una radiografía del abandono que sufre el campo mexicano.
La desbandada que han emprendido miles de campesinos y personas dedicadas a actividades agrícolas en todo el país se debe sobre todo a la pelea de la plaza que desataron grupos del crimen organizado.
Las cámaras empresariales agrícolas han denunciado en los últimos años cómo los trabajadores de la tierra han sido amenazados, despojados e incluso sometidos al llamado “cobro de piso” y asesinados.
La falta de apoyos gubernamentales y de inversión ha puesto en jaque a este sector de la población, que carece de recursos para invertir en los campos del país.
Son más de 4 millones de unidades o productores agropecuarios que carecen de recursos económicos o préstamos para la compra de semillas, fertilizantes, forrajes, maquinaria y equipos, que les permitan garantizar la siembra, cosecha y crianza de ganado, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Mientras tanto, un reporte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público revela que el 94 por ciento de las unidades agropecuarias del país se encuentran fuera del radar de los bancos comerciales del país. Es decir, no cuentan con acceso a préstamos o financiamiento para sembrar o cosechar.




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