ECUADOR EN ESTADO DE EMERGENCIA NACIONAL TRAS ASESINATO DE CANDIDATO PRESIDENCIAL FERNANDO VILLAVICE

Ecuador amaneció el jueves en un estado de emergencia nacional después del asesinato sin precedentes del candidato presidencial Fernando Villavicencio. Este trágico suceso ha sumergido al país en uno de los momentos más sombríos de su historia democrática.
Dos de los principales aspirantes, Otto Sonnenholzner y Yaku Pérez, anunciaron la suspensión de todos los eventos masivos para no poner en riesgo la seguridad de las personas.
Mientras tanto, Verónica Sarauz, esposa de Villavicencio, utilizó su cuenta en la red social X, anteriormente conocida como Twitter, para afirmar que a su esposo lo asesinaron "por ser el único que se enfrentó a las mafias políticas y narcotraficantes de este país".
Los restos del político permanecían en instalaciones policiales a la espera de completar los trámites necesarios para su entrega a la familia. En el exterior, un coche fúnebre cubierto con la bandera ecuatoriana aguardaba.
El candidato presidencial de 59 años, conocido por denunciar y confrontar a funcionarios públicos y empresarios supuestamente vinculados a actos de corrupción, fue tiroteado el miércoles al salir de un acto de campaña en una escuela en el norte de la capital. El ataque dejó heridas a otras seis personas y uno de los presuntos agresores murió en el tiroteo, según informó la Fiscalía. El presidente Guillermo Lasso decretó tres días de duelo nacional y estado de excepción, lo que llevó a la movilización de efectivos militares en todo el territorio nacional. Además, se han detenido a seis personas en varios operativos en distintas áreas de Quito. Todos los eventos programados para el Día de la Independencia fueron cancelados.
"Creo que este es uno de los momentos más oscuros para la democracia ecuatoriana en décadas", expresó a The Associated Press el exvicepresidente Alberto Dahik (1992-1995), para quien la muerte de Villavicencio representa un golpe que amenaza la democracia en Ecuador.
Dahik lamentó que Ecuador se haya unido a la lista de países "donde la violencia pone en peligro la estabilidad misma de la democracia y sus instituciones", citando casos similares en Colombia, que vivió el asesinato de los políticos Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y Luis Carlos Galán en 1989, o en México con el excandidato presidencial oficialista Luis Donaldo Colosio en 1994.
En la misma línea, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Brian Nichols, se manifestó en su cuenta en la red social X, anteriormente conocida como Twitter, sosteniendo que el asesinato de Villavicencio "es un ataque descarado contra la democracia y el Estado de Derecho".
Nichols pidió "una investigación rápida y exhaustiva por parte de las autoridades competentes" y ofreció el apoyo de su país. Lasso, en el poder desde 2021, anunció en la madrugada del jueves un nuevo estado de excepción que restringe los derechos ciudadanos como la reunión y la información. Durante una rueda de prensa junto a la presidenta del Consejo Nacional Electoral, ratificó que las elecciones programadas para el 20 de agosto se llevarán a cabo.
"Ante la pérdida de un demócrata y un luchador, las elecciones no se suspenden; al contrario, deben realizarse para fortalecer la democracia", afirmó Lasso.
El mandatario atribuyó el asesinato de Villavicencio al crimen organizado, aunque hasta ahora las autoridades no han proporcionado más detalles sobre el motivo y el posible grupo detrás del ataque.
Días antes, Villavicencio había denunciado públicamente que el líder de un grupo criminal local vinculado al cártel mexicano de Sinaloa lo había amenazado. Sin embargo, las autoridades ecuatorianas aún no han señalado a ninguna organización criminal específica. Villavicencio también había denunciado vínculos entre políticos y narcotraficantes.
En relación a este tema, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador expresó el jueves en su conferencia de prensa matutina que "no me atrevería a especular sobre los motivos porque no hay evidencia... no debemos olvidar que siempre, y más en tiempos electorales, se inventan cosas. Debemos actuar con responsabilidad y seriedad. No acusar a la ligera a nadie.




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