DESIGUALDAD EN BRAZIL
En Brasil no se han efectuado movilizaciones masivas en contra del racismo, algo que es sorprendente para una sociedad tan marcada por la historia de la esclavitud y dividida económicamente por líneas raciales.
De acuerdo con datos oficiales, los hombres de raza negra en la nación sudamericana son asesinados en una proporción más de tres veces mayor en contraste con los blancos y en Río de Janeiro -la segunda ciudad más grande del país- tres cuartas partes de los ciudadanos que perdieron la vida en 2019 a manos de la Policía eran negros o de raza mixta.
Pero incluso en un territorio en donde las protestas callejeras son un asunto habitual los domingos por la tarde, el eco de la muerte de George Floyd en Estados Unidos no se ha visto con tanta fuerza. No ha habido revueltas, no ha habido grandes convocatorias y no se han derribado estatuas.
Una razón que podría dar respuesta a este fenómeno es que la pandemia de Covid-19 ha obligado a los brasileños negros a enfocarse en su supervivencia diaria. No sólo tienen más probabilidad de morir a causa del coronavirus, sino que también han sido los más afectados por la recesión económica que la pandemia a provocado.





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