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CON MÁS IGNORANCIA SON MÁS VOTOS PARA MORENA Y MENOS PRESUPUESTO PARA EDUCACIÓN Y SALUD

Foto del escritor: Juanita Medellín Barbosa
Juanita Medellín Barbosa
27 nov 2024
3 min de lectura

En el discurso, la presidenta Claudia Sheinbaum prioriza la educación y la salud. En los hechos, su gobierno plantea un limitado presupuesto para la operación de esos dos sectores en 2025.


A pesar de que ambos rubros enfrentan rezagos y bajos presupuestos desde hace décadas, el próximo año tendrían un gasto todavía más reducido, lo que dificultará cumplir las promesas de Sheinbaum de hacer efectivos los derechos a la salud y educación, y consolidar el IMSS Bienestar como el “mejor sistema de salud”.


De acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2025, la Secretaría de Salud enfrentará un recorte de 34% respecto a lo aprobado en 2024 y de 70.8% en comparación con 2023.


Así, el sistema de salud continuará con su presupuesto históricamente bajo. En 2023, el gasto público en salud como porcentaje del PIB fue de 2.9%, cuando la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de al menos 6%.


Con menos dinero, la dependencia tendrá dificultades para coordinar el Sistema Nacional de Salud y lograr la mejora de indicadores de salud en el país, de acuerdo con el Centro de Análisis e Investigación Fundar.


“Esto es preocupante también porque en los últimos años el sistema de salud ha experimentado muchas transformaciones que requieren recursos suficientes para su implementación exitosa”, expone.


La disminución de recursos para el sector impedirá, además, alcanzar la cobertura universal de salud, un pendiente histórico que Sheinbaum ha prometido cumplir en su administración.


El impacto también alcanzará al IMSS-Bienestar que, si bien se prevé que reciba más dinero, no alcanzaría para fortalecerlo y mejorar los servicios de salud a la población en mayor situación de vulnerabilidad.


Esto es preocupante porque en 2022 otros 30 millones de personas reportaron que no tenían acceso a servicios de salud, para sumar un total de 50.4 millones, de acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval).


El IMSS, ISSSTE e IMSS-Bienestar tendrán incrementos en sus presupuestos, pero estos no se perfilan como suficientes para compensar la disminución de dinero que tendrá la Secretaría de Salud y los servicios de salud de los estados.


A través del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA), las entidades federativas reciben recursos para mejorar la atención médica. Sin embargo, esta bolsa de dinero disminuirá en 2025 y es preocupante porque algunos hospitales estatales funcionan con más carencias.


De manera general, los recursos para la función salud, es decir, todo el dinero del presupuesto público que se destina a cubrir las necesidades de salud de la población, tendrá una disminución de 12.2% respecto de 2024 y de 7% respecto a 2023.


Además, ante las carencias del sistema de salud, las familias gastan una media de 1,345 pesos trimestrales en servicios médicos, consultas, estudios y fármacos, un gasto de bolsillo que aumentará mientras la carga de cuidados para las mujeres también crece.


El programa Salud Materna, Sexual y Reproductiva tendrá su peor presupuesto en 2025, con un gasto 14% menor al de 2019, lo que pone en riesgo los avances para garantizar la salud sexual y reproductiva de niñas, adolescentes, mujeres y personas gestantes.


Para la Secretaría de Educación Pública (SEP) se propone un recorte presupuestal menor, de 11,869 millones de pesos, lo que equivale a una disminución real de 1.5% respecto a lo aprobado en 2024.


Sin embargo, este sector enfrenta diversas carencias desde hace años. Las personas con rezago educativo aumentaron de 24.4 millones en 2020 a 25.1 millones en 2022, según datos del Coneval.


El gobierno federal busca combatir el rezago y abandono escolares con la entrega de más becas. Incluso, para 2025 prevé destinar más dinero a estos programas sociales que a La Escuela es Nuestra, proyecto que entrega recursos para mejorar la infraestructura de las escuelas públicas.


Aunque las becas ayudan a la economía familiar, no han sido suficientes para frenar el abandono educativo, debido a que también influyen en la permanencia y aprendizaje las condiciones de las escuelas, concluyó recientemente un estudio del Coneval.


La Comisión Nacional de Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) identifica que en México existen 6,000 escuelas sin baños, 56,109 escuelas sin agua, 43,558 escuelas sin lavamanos y 26,463 escuelas sin energía eléctrica.


Pese a ello, el dinero para infraestructura escolar disminuirá en 2025, si el Congreso aprueba el proyecto de Hacienda.


Estos recortes, agrega el Centro de Análisis, son consecuencia de no implementar una reforma fiscal progresiva, lo que ha llevado al gobierno a buscar una consolidación fiscal a través de medidas de austeridad que limitan que la población acceda a mejores servicios públicos y goce plenamente de sus derechos humanos.

 
 
 

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