CHILE DECLARA ESTADO DE CATÁSTROFE TRAS DEVASTADORES INCENDIOS FORESTALES QUE DEJAN AL MENOS 16 MUERTOS Y MÁS DE 50 000 EVACUADOS
- Zona Política
- 19 ene
- 3 Min. de lectura

Las autoridades de Chile decretaron estado de catástrofe en las regiones del sur del país, especialmente en Biobío y Ñuble, debido a una ola de incendios forestales fuera de control que ha provocado un grave desastre humano, social y ambiental en el centro-sur del territorio. El anuncio fue realizado el domingo 18 de enero de 2026, en medio de una emergencia que exige movilización total de las fuerzas del Estado para enfrentar el avance de las llamas.
Según reportes oficiales, al menos 16 personas han perdido la vida como consecuencia directa de los incendios, mientras que más de 50 000 habitantes han sido evacuados de sus hogares para proteger su seguridad ante el avance incontrolado del fuego. Las cifras han sido confirmadas por el gobierno chileno y reflejan el impacto humano más crítico de la temporada de incendios en la región.
Los incendios se concentran principalmente en las regiones de Biobío y Ñuble, ubicadas a más de 500 km al sur de Santiago, donde las condiciones meteorológicas —temperaturas extremadamente altas, sequía prolongada y fuertes vientos— han favorecido la rápida propagación de las llamas, convirtiendo grandes extensiones de bosque, pastizales y zonas urbanas en focos de peligro continuo.
El presidente Gabriel Boric anunció el estado de catástrofe, una medida constitucional que habilita el uso de recursos extraordinarios del Estado, la coordinación directa de las Fuerzas Armadas y la reasignación de personal y equipo especializado para enfrentar la emergencia, además de facilitar acciones de contención, evacuación, auxilio y reconstrucción. Boric aseguró que “todos los recursos están disponibles” para combatir este desastre y proteger a las comunidades afectadas.
El decreto permite también ordenar toques de queda, control del orden público y medidas de seguridad adicionales, además del despliegue conjunto de brigadistas, bomberos, personal de emergencia, aeronaves y maquinaria logística para operar en zonas amenazadas por el fuego.
Los incendios han arrasado comunidades enteras, destruyendo al menos 250 viviendas y obligando a miles de familias a huir con lo esencial. En varias localidades, como Penco y Lirquén, cerca de la ciudad de Concepción, las llamas han consumido infraestructura residencial, vehículos, centros de servicios y espacios productivos, dejando un panorama de devastación que exigirá una amplia recuperación posterior a la emergencia.
La propagación de los incendios se ha visto impulsada por condiciones climáticas excepcionalmente adversas, con olas de calor intenso y rachas de viento fuertes que dificultan las labores de contención. Equipos de emergencias trabajan en más de 20 focos activos en la zona, pero las condiciones ambientales han limitado el avance de los trabajos, obligando a priorizar la evacuación y la protección de vidas humanas.
La evacuación de decenas de miles de personas ha sido coordinada por las autoridades locales en conjunto con las fuerzas de seguridad, habilitando centros de acogida y refugios temporales para atender a las familias desplazadas. Estos espacios buscan proporcionar alimentos, atención médica básica, abrigo y atención psicológica para quienes han perdido sus hogares o han sido forzados a abandonar zonas peligrosas.
Con el estado de catástrofe declarado, diversas instituciones del Estado trabajan de forma integrada: el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), la Corporación Nacional Forestal (CONAF), fuerzas militares, bomberos profesionales y voluntarios, así como equipos de salud y apoyo social. Esto con el propósito de fortalecer la estrategia nacional de respuesta y minimizar aún más el impacto de los incendios en la población.
La tragedia de los incendios en el sur de Chile representa uno de los desastres naturales más graves del inicio de 2026 en la región, con consecuencias duraderas para las comunidades afectadas. La reconstrucción de viviendas, la recuperación de tierras quemadas, la atención de las familias desplazadas y la restauración de servicios serán tareas fundamentales en las próximas semanas y meses.
Las autoridades han advertido que la situación seguirá siendo crítica mientras persistan las condiciones climáticas extremas y no se logre controlar plenamente los focos activos, por lo que el estado de catástrofe permitirá una respuesta permanente del Estado frente a la emergencia.




Comentarios