AUMENTAN LAS DESAPARICIONES EN ZACATECAS, PERO BAJAN LOS HOMICIDIOS

La reducción de los homicidios que ha venido difundiendo ampliamente el Gobierno de Zacatecas, encabezado por el mandatario, David Monreal Ávila, ha estado acompañada durante la actual administración estatal por un incremento de las denuncias presentadas por desaparición de personas, de acuerdo con los registros que elabora en esta materia la Fiscalía General de Justicia de esa entidad federativa.
Esta reducción en los homicidios dolosos reportada desde 2024 y a lo largo de 2025 es un dato que debe leerse con cautela, pues podría responder más a un desplazamiento estadístico que a una mejora real de la seguridad, advirtió Erick Ruíz, secretario técnico del Seminario de Estudios en Defensa, Seguridad e Inteligencia de la UNAM.
En entrevista, el especialista señaló que en diversas regiones del país se observa una correlación negativa entre la disminución de homicidios y el aumento de personas no localizadas.
“Es debatible si estamos ante una baja real o si estos hechos dejan de registrarse como homicidios y se migran a las estadísticas de desapariciones”, explicó.
“Es debatible si estamos ante una baja real o si estos hechos dejan de registrarse como homicidios y se migran a las estadísticas de desapariciones”, explicó.
En el caso particular del gobierno de Monreal Ávila, cada vez que se aborda la supuesta caída de los homicidios durante su gestión, omite advertir que las denuncias por desaparición de personas se han disparado en estos últimos años, lo que pone en entredicho la narrativa oficial de las autoridades estatales que habla de una disminución marcada de la violencia en Zacatecas.
Fiscalía evidencia aumento de desapariciones
Un informe en esta materia proporcionado recientemente por la Fiscalía General de Justicia de Zacatecas, mediante los mecanismos de transparencia, confirma que las denuncias por desaparición de personas en el territorio zacatecano han estado cerca de triplicarse durante el mandato de Monreal Ávila.
Los registros que entregó la Fiscalía muestran que en el año 2021, cuando comenzaba la administración estatal de Monreal Ávila, en la entidad se presentó un total de 113 denuncias por el delito de desaparición de personas; una incidencia que aumentaría en el 2022 hasta alcanzar las 164 denuncias; que volvería a incrementarse en el 2023 que arrojaría 305 denuncias; y que seguiría escalando en el 2024, cuando los zacatecanos interpusieron 321 denuncias por estos hechos.
Esto significa que entre 2021 y 2024, el último año que aparece con una estadística ya consolidada en el informe, las denuncias por desaparición de personas en Zacatecas estuvieron a muy poco de triplicarse, pues registraron un incremento del 184.07 por ciento.
En ese mismo periodo también se presentó una cantidad significativa de denuncias por personas no localizadas, aunque esta incidencia no muestra una tendencia al alza tan clara como la de las desapariciones: en el año 2021 hubo un total de 897 denuncias por personas no localizadas; para el 2022 fueron 931; un nuevo incremento se alcanzaría en 2023 con 936 denuncias de esta índole; mientras que para el 2024 este indicador bajaría a 879 denuncias, según la información obtenida de la Fiscalía estatal (folio: 321103825000297).
Los datos presentados son engañosos
De acuerdo con el académico Ruíz de la Cruz, las organizaciones delictivas podrían estar optando por “invisibilizar” la violencia como una forma de evitar confrontaciones directas con fuerzas federales y el mayor despliegue de seguridad.
“Cuando se trata de personas no localizadas, el tratamiento del hecho es distinto a si se clasificara como homicidio doloso”, dijo.
“Cuando se trata de personas no localizadas, el tratamiento del hecho es distinto a si se clasificara como homicidio doloso”, dijo.
El especialista alertó que este escenario configura lo que denominó una “paz estadística”, en la que los indicadores oficiales sugieren estabilidad, pero sin que ello se traduzca en una mejora tangible de la seguridad para la población.
Subrayó que la persistencia de las desapariciones y la falta de esclarecimiento de los casos evidencian que la reducción de homicidios no necesariamente implica un debilitamiento del crimen organizado. Por el contrario, advirtió que podría tratarse de una reconfiguración de la violencia que exige políticas públicas más integrales, capaces de atender tanto los delitos visibles como aquellos que quedan fuera de las estadísticas tradicionales.




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