ASÍ OPERÓ LA VENTA DE PLAYERAS CHOCOLATE DE LA SELECCIÓN MEXICANA JUNTO A LAS TRANSMISIONES ILEGALES DEL MUNDIAL

Las autoridades mexicanas también perdieron un partido por goleada durante el Mundial 2026: el combate a la piratería. A lo largo de la justa mundialista, tianguis, mercados y avenidas del país se inundaron de miles de playeras clon y piratas de la Selección Mexicana, comercializadas al público en general.
Un fenómeno que encendió las alertas de las autoridades federales, las cuales respondieron con una campaña de difusión a nivel nacional para advertir a la población sobre la comercialización y el consumo de mercancía pirata.
Incluso, previo al inicio de este evento mundialista, el presidente de la Cámara Nacional de Comercio de la Ciudad de México (Canaco), Vicente Gutiérrez, lanzó una advertencia: “Este puede ser el Mundial de la piratería”. Una predicción que se cumplió desde el primer partido de la Selección Mexicana frente a Sudáfrica.
Desde ese momento, avenidas principales, centros de abasto y tianguis se tiñeron de verde con la venta masiva de playeras clon —como las denominan los propios comerciantes—, que dominaron los puestos ambulantes y mercados populares.
"¡Llévele, llévele! No pague más de dos mil pesos por una playera; aquí se la dejamos en 300 pesitos", arengó un comerciante instalado en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
En el primer cuadro de la capital mexicana también se ofertaron playeras originales en tiendas departamentales de la Selección. Aquí el precio rondó desde los dos mil hasta los tres mil 500 pesos. La diferencia fue abismal.
Alex Nava, creador de contenido conocido como "El Camisetero", aseguró en entrevista con la Unidad de Investigación de Reporte Índigo que este fenómeno obedeció, principalmente, a un factor económico, ya que una gran parte de la población no tiene la capacidad —o simplemente no está dispuesta— a pagar entre dos mil y tres mil pesos por una playera original.
"Es un tema social y económico. Una playera clon rondó entre los 350 y 400 pesos, mientras que una original llegó a costar hasta diez veces más. Es un gasto que muchas personas no pueden costear", sostuvo.
Además del precio, varias personas consultadas señalaron que optaron por adquirir una playera clon debido a que consideran que las diferencias con la original son mínimas y privilegian el ahorro sobre la autenticidad del producto.
Para Alex Nava, la similitud entre una camiseta original y una clon se debe a que los procesos de fabricación en las maquilas de China se han tecnificado cada vez más, lo que ha permitido replicar con mayor precisión los diseños, materiales y acabados de las prendas oficiales.
"Hoy las diferencias son mínimas. Prácticamente hay que tener una lupa para identificar los detalles que distinguen a una playera original de una réplica. Para cualquier persona, las diferencias pasan totalmente desapercibidas", afirmó.
Durante el Mundial, las diferencias entre una playera original de la Selección Mexicana y una versión clon dejaron de ser evidentes para la mayoría de los consumidores.
Y es que la tecnificación de los procesos de fabricación, principalmente en maquilas de Asia, permitió replicar con gran precisión los diseños, colores, escudos, tipografías e incluso algunos acabados de las prendas oficiales.
Especialistas consultados por la Unidad de Investigación de Reporte Índigo coincidieron en que para un comprador promedio, distinguir una réplica de una original se convirtió en una tarea cada vez más difícil, lo que favoreció el crecimiento del mercado de mercancía pirata.
La comercialización de playeras, gorras y otros artículos piratas relacionados con la Copa del Mundo 2026 no solo representa una infracción a los derechos de propiedad intelectual, sino también un duro golpe para el comercio formal y la economía del país.
Así lo afirmó Enrique Alcázar, vicepresidente de propiedad intelectual de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco).
El directivo señaló que cuando se habla de piratería la mayoría de las personas piensa únicamente en productos falsificados, como camisetas o mercancía deportiva; sin embargo, advirtió que detrás de este fenómeno existe una compleja cadena de comercio ilegal que afecta a empresas, trabajadores y al Estado.
Como ejemplo, explicó que, de acuerdo con información del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), las autoridades han asegurado más de 100 mil piezas de mercancía pirata, reflejo de la magnitud que ha alcanzado este mercado ilícito.
No obstante, Alcázar advirtió que los decomisos representan apenas una fracción del problema, pues la oferta de productos falsificados continúa creciendo y es visible en calles, mercados y tianguis de prácticamente todo el país.
El especialista añadió que las afectaciones económicas son millonarias. Según cifras compartidas por la Concanaco, el comercio formal pierde alrededor de 63 mil millones de pesos al año como consecuencia de la piratería, una actividad que además reduce la recaudación fiscal y genera una competencia desleal para los negocios establecidos.
Ricardo Rubio, legislador del PAN en el Congreso de la Ciudad de México y coleccionador de playeras de los mundiales, consideró que la venta de mercancía pirata con motivo del Mundial no debe verse como una práctica tradicional o parte del ambiente futbolero.
"La piratería mundialista no se trata de un folclore, ni de un consumo local. Es una competencia desleal, es evasión fiscal y afectación directa del comercio local. Mientras un negocio establecido para nómina, licencias, entre otras cosas, la venta de piratería desplaza esas cargas y genera un boquete financiero”, precisó.
El diputado insistió en que mientras los comercios establecidos deben cubrir impuestos, rentas, salarios y diversas obligaciones legales, los vendedores de mercancía falsificada operan al margen de la ley, lo que les permite ofrecer productos a precios considerablemente menores.
Y remató que la calidad de las falsificaciones ha mejorado de manera importante en los últimos años gracias a la tecnificación de los procesos de fabricación, especialmente en el caso de las camisetas deportivas, lo que dificulta distinguir una prenda original de una apócrifa y favorece el crecimiento del mercado ilegal.
De acuerdo con la firma británica MUSO, especializada en el monitoreo de la piratería y la protección de contenidos digitales, las visitas a sitios web de streaming ilegal aumentaron de 130 mil millones en 2020 a 216 mil millones en 2024, lo que representa un incremento de 66 por ciento en apenas cuatro años.
De acuerdo con el IMPI, se lograron deshabilitar poco más de 140 URL asociadas a la retransmisión ilegal de partidos, como parte de los operativos y acciones que desplegó durante las semanas del mundial.




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