AHORA ACAPULCO VIVE LA CRISIS SANITARIA

Tras el devastador paso del huracán Otis en Acapulco, Guerrero, una nueva amenaza se suma a la catástrofe. Ahora las preocupaciones se centran en una posible crisis sanitaria, debido a que existe el riesgo de propagación de enfermedades entre la población afectada.
Científicos y médicos advierten que la tragedia “ha despertado una preocupación silenciosa” en el ámbito de la salud pública, ya que un desastre natural de la magnitud que tuvo Otis puede originar focos de infección y aumentar enfermedades asociadas al estancamiento del agua, tales como el dengue, el zika y el cólera.
Además, la interrupción de servicios básicos, la falta de agua potable y el desplazamiento de comunidades también pueden agudizar problemas de salud ya existentes y dar lugar a nuevos brotes.
Así lo señala Kabla, empresa dedicada a la distribución de pruebas diagnósticas, quien alertó que la situación podría empeorar “gracias a la acumulación de agua estancada tras el huracán, que resulta en un foco de cultivo para la proliferación de mosquitos transmisores.”
“Estas pueden desencadenar brotes epidémicos si no se controlan adecuadamente, amenazando la salud de las personas expuestas a su picadura y la población que las rodea”, señaló Paulina Mejía, Química Farmacéutica Bióloga (QFB) de Kabla.




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